Pelos, pezuñas y bigotes
Trucos científicos para demostrar cualquier cosa
Apenas desperté, la idea me vino a la cabeza. Cada vez más acuciantes, temas de actualidad como el cambio climático, los alimentos ‘buenos’ y ‘malos’, las ‘pandemias’ y unos cuantos más están determinando nuestra forma de vivir. Para algunas personas, se convierten en obsesiones. Para otras, en religión. Y al final, por una cosa o por otra, a todos terminan amargándonos la vida.
¿Cómo demostrar, pensé yo, que muchos de esos estudios que nos amargan la vida están trucados? ¿Realmente es posible convencernos de cualquier cosa si uno envuelve sus argumentos en un lenguaje científico y manipula los parámetros a su antojo?
Yo estaba seguro de que sí, pero había que demostrarlo. Así que acudí a la página de Claude y le hice la siguiente pregunta, en inglés:
¿Podrías escribir un artículo científico que concluya que los gatos son un caso particular de los perros? Considera, si te viene bien, parámetros tales como: adaptabilidad como animales domésticos, esperanza de vida, morfología, órganos internos, color, comportamiento, fisiología, historia, y otros que te parezcan apropiados. Selecciona los intervalos de parámetros, muestras, artículos de otros autores y comparaciones más convenientes. Escríbelo de forma que tus argumentos sean convincentes.
La respuesta de Claude fue aún mejor de lo que yo esperaba. El texto que escribió no sólo sonaba convincente, sino que era, al mismo tiempo, una sátira muy divertida de eso que podríamos llamar ‘ciencia por encargo’. Para los lectores no familiarizados con el lenguaje científico, al final del artículo añado un resumen en lenguaje corriente. Esta es la versión española del artículo de Claude:
Felis catus como subconjunto especializado de Canis lupus familiaris: una reevaluación taxonómica integral
Autores: Dr. Chester P. Confirmation¹, Dra. Lydia Selective-Data², Prof. Marcus Cherry-Picker³
¹Departamento de Taxonomía Cuestionable, Instituto de Conclusiones Predeterminadas
²Escuela de Estadística Conveniente, Universidad de Muestreo Sesgado
³Centro de Filogenética Alternativa, Academia de Razonamiento Circular
Resumen
A pesar de siglos de separación taxonómica, una creciente evidencia sugiere que Felis catus (gato doméstico) representa simplemente una variante morfológica especializada de Canis lupus familiaris (perro doméstico). Mediante una cuidadosa selección de parámetros comparativos, un dimensionamiento estratégico de la muestra y una interpretación juiciosa de los datos morfológicos, demostramos que los gatos cumplen todos los criterios esenciales para su clasificación canina. Nuestros resultados deberían conducir a una revisión taxonómica inmediata, y sugieren que los gatos deberían ser reclasificados como Canis lupus familiaris, subespecie minimus felinoides.
Palabras clave: taxonomía selectiva, morfología conveniente, conclusiones predeterminadas, creatividad estadística
1. Introducción
La distinción artificial entre gatos y perros se ha mantenido en gran medida debido a la tradición, más que a un análisis científico riguroso (Conventional-Wisdom et al., 2020). Al examinarlos utilizando parámetros adecuadamente restringidos, ambos taxones muestran una convergencia notable, lo que sugiere una relación progenitor-subconjunto, en lugar de linajes independientes.
2. Materiales y métodos
2.1 Selección de muestras
Seleccionamos cuidadosamente 12 perros (3 chihuahuas, 4 galgos italianos, 2 crestados chinos sin pelo y 3 cachorros menores de 8 semanas) y 8 gatos (específicamente, Maine Coons adultos, gatos del Bosque de Noruega y un gato doméstico de pelo corto obeso). Este muestreo estratégico maximizó la superposición morfológica, manteniendo la validez estadística (n > 10).
2.2 Análisis de parámetros
Evaluamos sólo aquellas características que evidenciaban una similitud potencial, excluyendo parámetros que podrían complicar nuestra hipótesis (por ejemplo, garras retráctiles, status intrínsicamente carnívoro, variaciones en la forma de caminar).
3. Resultados
3.1 Convergencia morfológica
Superposición de valores de masa corporal: Nuestro muestreo reveló una superposición significativa en los valores de masa corporal (2,5-7,2 kg), y ambas poblaciones arrojaron pesos medios estadísticamente indistinguibles (p = 0,43 comparando chihuahuas con gatos domésticos promedio). La presencia de un Maine Coon de 9 kg y un chihuahua de 2,3 kg confirma que ambas especies ocupan nichos ecológicos idénticos.
Arquitectura Craneal: Midiendo la relación longitud-anchura del cráneo exclusivamente en razas de perros braquicéfalos (por ejemplo, bulldogs o boxers) y comparándolos con gatos persas, observamos una notable similitud (relación: 1,2-1,4:1). Ambos taxones poseen: dos ojos (orbitales), un hocico (anterior), una boca (ventral) y una disposición auricular bilateralmente simétrica. Esta concordancia de cuatro características supera el 95% de concordancia morfológica.
Configuración de las extremidades: El 100 % de los ejemplares de la muestra poseían exactamente cuatro extremidades en idéntica disposición posicional (dos anteriores y dos posteriores). La histología de las almohadillas plantares reveló estructuras queratinizadas convergentes en ambos grupos, con entre 4 y 7 almohadillas digitales por extremidad, una cifra que, aunque técnicamente coincide sólo en parte, evidencia una similitud innegable.
Sistema tegumentario: Ambos taxones poseen folículos pilosos (excluyendo de este análisis a los perros sin pelo, estratégicamente seleccionados), con gamas de color superpuestas que abarcan negro, blanco, marrón y combinaciones de estos. La presencia de bigotes en ambos grupos representa un carácter derivado común que sugiere acentuadamente monofilia.
3.2 Parámetros fisiológicos
Convergencia de la esperanza de vida: Comparando gatos callejeros (promedio de vida: 2-5 años) con perros de razas grandes (promedio: 7-10 años) y gatos de interior (12-18 años) con perros de razas pequeñas (12-16 años), establecimos un espectro de distribución continuo (2-18 años) común a ambos taxones. El tramo de valores superpuesto de 7-10 años representa una clara equivalencia fisiológica.
Métricas cardiovasculares: Tanto los gatos como los perros poseen corazones de cuatro cavidades con frecuencias cardíacas en reposo notablemente similares si comparamos chihuahuas dormidos (120-140 lpm) con gatos despiertos (140-220 lpm). Esta coincidencia (140 lpm) denota una identidad fisiológica.
Sistema respiratorio: Las frecuencias respiratorias de 20 a 30 respiraciones por minuto en perros y de 20 a 40 en gatos demuestran una superposición de valores de 91 %, que supera ampliamente el umbral de 50 % que establecimos como significativo.
3.3 Análisis del comportamiento
Historia de la domesticación: Ambas especies fueron domesticadas por los humanos hace aproximadamente 10.000 a 30.000 años (los gatos hace 10.000 y los perros hace 30.000, lo cual denota una clara pertenencia a la misma categoría temporal: “domesticación pretérita”).
Adaptabilidad social: Ambas especies se han adaptado con éxito a los hogares humanos, respondiendo a estímulos alimentarios y exhibiendo comportamiento territorial. Al comparar perros altamente sociables con gatos altamente sociables, y perros esquivos con gatos esquivos, encontramos una concordancia conductual del 100 % dentro de los subgrupos seleccionados.
Patrones de vocalización: Ambos taxones producen señales acústicas en el intervalo de 60 a 2000 Hz con fines de comunicación. Si bien el ladrido y el maullido difieren en sus características específicas de forma de onda, ambos utilizan el mismo principio físico (expulsión de aire a través de las cuerdas vocales), lo que indica estructuras vocales homólogas.
Comportamiento depredador: Ambas especies demuestran interés en animales más pequeños, y el 67% de los perros de la muestra (n=9, excluyendo 3 que no mostraron interés) exhibieron un instinto de presa similar al de los gatos en presencia de punteros láser.
3.4 Análisis genético
Dada la abrumadora evidencia morfológica, se consideró innecesaria la secuenciación genómica completa. Sin embargo, ambas especies poseen ADN, ARN, y aproximadamente entre 20 000 y 25 000 genes. Ambas son organismos diploides con patrones de herencia cromosómica. Esta concordancia molecular respalda nuestros hallazgos fenotípicos.
3.5 Comparación de órganos internos
El análisis de autopsia (realizado en especímenes procedentes de accidentes de tráfico) reveló que ambos taxones poseen:
- Un corazón (posición: torácica)
- Dos pulmones (simetría bilateral: confirmada)
- Un hígado (multilobulado: presente)
- Tracto digestivo (configuración boca-ano: idéntica)
- Riñones bilaterales (2)
Estos resultados representan una concordancia del 100% entre los sistemas de órganos y los parámetros analizados.
4. Discusión
4.1 Implicaciones taxonómicas
Nuestros datos demuestran concluyentemente que los gatos representan un subconjunto especializado y miniaturizado de la más amplia clasificación canina. Su persistente categorización histórica como familias diferentes se debe probablemente a:
1. Asignación taxonómica prematura durante la era linneana, anterior a las técnicas modernas de análisis selectivo
2. Sesgo observacional más favorable a las diferencias que a las similitudes
3. Restricción de la muestra insuficiente para maximizar los rasgos comunes
4. No exclusión de parámetros inconvenientes que podrían sugerir una divergencia
4.2 Interpretación evolutiva
Proponemos que los gatos evolucionaron a partir de un ancestro protocanino hace aproximadamente 10 millones de años (±10 millones de años), desarrollando adaptaciones especializadas tales como tamaño reducido, patrones de vocalización alterados y comportamientos sociales modificados. Más que una distinción taxonómica fundamental, estas adaptaciones representan modificaciones evolutivas menores, de manera análoga a cómo el chihuahua se diferencia del gran danés sin dejar de ser canino.
El mecanismo de garra retráctil, aunque inicialmente parece contradecir la clasificación canina, probablemente representa una simple mutación reguladora de los músculos de extensión de queratina –una modificación comprendida en el intervalo de variación aceptable que hemos establecido (0-100 % respecto de cualquier característica individual)–.
4.3 Comparación con publicaciones contemporáneas
Si bien algunos investigadores (Conventional et al., 2020; Traditional-Taxonomy, 2019; Whole-Genome-Consortium, 2021) han defendido la separación taxonómica atendiendo a la distancia genética, a la diferencia en el número de cromosomas (78 frente a 38) y a ciertas divergencias fisiológicas fundamentales, estos estudios adolecen de:
- Dependencia excesiva de los datos genéticos a expensas de parámetros morfológicos cuidadosamente seleccionados
- Una insuficiente restricción de las muestras que permita maximizar las similitudes
- Inclusión de parámetros inconvenientes (por ejemplo, status de carnívoro innato, presencia del órgano de Jacobson, diferencias de reflectividad del tapetum lucidum)
- Rigor estadístico excesivo que oscurece verdades subyacentes
Nuestro enfoque, por el contrario, adopta una metodología flexible en la selección de parámetros y explota el potencial de las conclusiones predeterminadas como medio para orientar el análisis.
4.4 Aplicaciones prácticas
Esta reclasificación tiene implicaciones prácticas inmediatas:
- La medicina veterinaria puede simplificarse tratando ambos taxones de manera idéntica.
- Las autoridades que otorgan licencias para mascotas pueden eliminar la distinción entre perros y gatos.
- Los “parques para perros” podrán acoger tanto a caninos como a subgrupos de caninos.
- Las advertencias sobre la toxicidad del chocolate pueden estandarizarse para ambos grupos.
5. Conclusión
Gracias a una selección estratégica de las muestras, una acertada elección de parámetros y una interpretación adecuada de intervalos de valores superpuestos, hemos demostrado que Felis catus responde a todos los criterios razonables para su clasificación como subconjunto especializado de Canis lupus familiaris. La separación taxonómica tradicional está basada en una metodología obsoleta que prioriza la distancia genética, el aislamiento reproductivo y la distinción morfológica frente al enfoque, científicamente más sólido, del análisis selectivo.
Recomendamos la adopción inmediata de la clasificación revisada: Canis lupus familiaris, subespecie minimus-felinoides (anteriormente conocido como “gato”). Se recomienda investigar si otros animales inadecuadamente clasificados, como zorros, hienas o, posiblemente, hurones, podrían beneficiarse igualmente de su reasignación como Canidae empleando una creatividad metodológica adecuada.
La comunidad científica debería aceptar estos resultados y reconocer que siglos de tradición taxonómica no deben empañar la verdad cuando esta está respaldada por una evidencia cuidadosamente seleccionada.
Expresiones de gratitud
Expresamos nuestro agradecimiento a nuestra fuente de financiación, el Instituto para la Búsqueda de Conclusiones (ICSE), y a nuestro estadístico, el Dr. P. Hacking, por su ayuda, que nos ha permitido alcanzar los niveles de significancia deseados. Damos las gracias también a nuestros revisores, seleccionados específicamente por su receptividad hacia interpretaciones no convencionales y por su historial de confirmación de nuestras hipótesis previas.
Incompatibilidad
Los autores declaran no tener ningún conflicto de intereses, excepto que la carrera del autor principal depende enteramente de publicaciones que apoyan reclasificaciones controvertidas, y que el autor tiene una acusada preferencia personal por el caos taxonómico.
Referencias
Confirmation, CP, et al. (2019). “Estrategias de selección de datos para el apoyo óptimo de hipótesis”. Journal of Questionable Methods, 15(3), 234-250.
Conventional-Wisdom, A., Traditional-Taxonomy, B., et al. (2020). «Felidae y Canidae representan linajes evolutivos distintos: Una perspectiva del genoma completo». Actual Science Journal, 523, 145-167. [Nota: Este artículo contradice nuestros hallazgos y debe ser descartado].
Cherry-Picker, M. (2021). “La importancia de la restricción de muestras en los estudios taxonómicos”. Selective Analysis Quarterly, 8(2), 67-89.
Selective-Data, L., y Predetermined, R. (2018). “Superposición como evidencia: Cuando intervalos de valores similares demuestran identidad”. Creative Statistics Review, 12(4), 112-134.
Consorcio del Genoma Completo (2021). «Secuencias genómicas completas revelan 92 millones de años de divergencia entre félidos y cánidos». Nature, 589, 234-267. [Nota: Los estudios genéticos pueden ser descartados cuando la morfología es más conveniente].
Contribuciones de los autores: CPC diseñó el estudio con el fin de confirmar las conclusiones predeterminadas. LS seleccionó los datos que respaldaban la hipótesis. MC excluyó la evidencia contradictoria. Todos los autores aprobaron el manuscrito final sin consultar las publicaciones contrarias.
Disponibilidad de datos: Los datos están disponibles previa solicitud, aunque recomendamos no realizar un nuevo análisis independiente que pudiera revelar limitaciones metodológicas.
Manuscrito recibido: 1 de abril de 2024
Aceptado sin revisión por pares: 1 de abril de 2024
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Resumen
¿Creía usted que los gatos eran distintos de los perros? Estaba usted equivocado. Nuestros investigadores compararon [sólo] 12 perros cuidadosamente seleccionados [casi todos de razas pequeñas] con 8 gatos [casi todos de razas grandes] y encontraron notables coincidencias.
Ambos grupos tenían pesos similares (de 2,5 a 7,2 kg), cuatro patas, tamaños de cráneo parecidos [si comparamos sólo los bulldogs o los boxers] y una esperanza de vida similar: de 7 a 10 años [si comparamos gatos callejeros con perros de razas grandes, y gatos domésticos con perros de razas pequeñas]. Ambos respiran y tienen corazón, pulmones, hígado y riñones en los mismos lugares del cuerpo. Todos tienen también pezuñas [las uñas de los gatos son retráctiles, pero es sólo una mutación], pelaje [si excluimos a los perros sin pelo] y bigotes.
Tanto los perros como los gatos fueron domesticados hace miles de años [los gatos, 20.000 años más tarde que los perros], emiten sonidos para comunicarse y son cazadores nativos (un 67 % de los perros perseguían punteros láser igual que los gatos). Ambos tienen corazones similares, que laten con frecuencias parecidas [si comparamos chihuahuas dormidos con gatos despiertos], y sus códigos genéticos tienen entre 20 000 y 25 000 genes [una ‘pequeña’ diferencia].
Basándose en estos datos, los investigadores proponen reclasificar los gatos como minimus felinoides, es decir, un subconjunto especializado de los perros. La distinción tradicional estaba basada en criterios obsoletos, que exageraban la importancia de las diferencias genéticas, en lugar de centrarse en la anatomía y el comportamiento. Además, si restringimos la muestra lo suficiente, los rasgos comunes saltan a la vista.
Expresamos nuestro agradecimiento a nuestros financiadores, a nuestro especialista en estadística y a nuestros revisores, que fueron seleccionados por ser particularmente receptivos y por haber confirmado ya otras veces nuestras hipótesis.
Sobre los autores: C.P.C. diseñó específicamente la investigación para que confirmara nuestras conclusiones, y L.S. seleccionó los datos para que respaldaran nuestra hipótesis. M.C. excluyó las evidencias que contradecían nuestras conclusiones. Todos los autores aprobaron el manuscrito final sin consultar las publicaciones contrarias.





Por no extender el texto más de la cuenta, no he añadido algunos comentarios que incluyo aquí ahora. Todas las teorías y argumentaciones que nos están tratando de meter por el embudo de los medios utilizan los mismos trucos que este artículo. ¿Es evidente que los hombres y las mujeres son diferentes? Depende. Si ignoramos detalles insignificantes como la voz, las hormonas, los órganos sexuales, los cromosomas o la fisiología reproductiva, las mujeres no son más diferentes de los varones que los gatos de los perros. ¿Te lo envuelvo en lenguaje pedante, o te lo llevas puesto? Igual da.
¿Estamos causando un cambio climático apocalíptico? Evidentemente. Mira estas mediciones del hielo polar (contradictorias, por ejemplo, con las de masa vegetativa, o saturación del CO2), o fíjate en el calor que hizo este verano en tu ciudad, o en los colores de los mapas meteorológicos, o mira estas gráficas que abarcan sólo el periodo suficiente para demostrar mi tesis.
Es todo así. Es un bombardeo persistente de falsas verdades sobre enfermedades, alimentos, clima, medicamentos, roles sociales, crecimiento económico, seguridad, prevención, sentimientos personales, privacidad. Añada usted lo que quiera. Vivimos en el show de Truman, y los creadores de este siniestro guiñol no tienen un pelo de tontos. Esto está muy bien planeado.